29 ene
19:00

Ateneo Libre de Benalmádena



Las relaciones entre España y China deben partir de ambas partes tomen conciencia de que vivimos en un momento de la historia en el que cada vez se hace mas evidente el fracaso de quienes han querido construir un mundo unipolar sobre los principios y valores del capitalismo neoliberal, sustentado en lo que podíamos considerar el eje del Atlantico Norte.

 

España y Europa tienen que tomar conciencia de que se esta abriendo paso el desarrollo de un mundo en el que un eje Eurasiático, junto a la emergencia de los llamados BRISCh, cobran la máxima importancia de cara a la construcción de un mundo multipolar, en el que las relaciones entre Estados no sean de dominio, sino de cooperación.

 

En este sentido es imprescindible que la Unión Europea se plantee su futuro desde la independencia, teniendo una voz propia en el concierto internacional. Desde la defensa de esta independencia de la UE, es un error que la UE vea la iniciativa de la Franja y la Ruta como un peligro y se entienda como una oportunidad, no solo desde el punto de vista económico, sino también como una posibilidad de recuperar unas relaciones entre Europa y Asia que en otros momentos de la historia (cuando no se plantearon con una visión imperialista) dieron un gran impulso al desarrollo de la humanidad.

 

Por lo tanto, la iniciativa de la Franja y la Ruta, como ya hemos dicho, puede significar una oportunidad de desarrollo social y económico para Europa que dejaría su dependencia actual del marco del Atlántico Norte para abrirse al espacio Euroasiático. En definitiva, el reto que tiene la UE es sumarse con pleno protagonismo a una iniciativa que abre las puertas a una nueva etapa en el desarrollo de la humanidad, dejando de jugar un papel secundario, de sumisión y rompiendo con las fuerzas que pretenden mantener por la fuerza una etapa de la humanidad que se encuentra en declive.

 

En esta situación la disyuntiva que nos tenemos que plantear los pueblos europeos, y en concreto el Español, es si defendemos activamente que las relaciones entre los Estados se sitúen en esta nueva lógica, abriendo paso a la posibilidad de aprovechar el nuevo impulso que un mundo mas abierto, mas diverso puede aportar a la economía, a la cultura, a las relaciones sociales o por el contrario, nos situamos a la defensiva, fomentando el enfrentamiento entre pueblos, en un camino que puede llevarnos a la destrucción del planeta tal y como lo conocemos hoy.

 

En el caso de España, este nuevo marco, supone una gran oportunidad, en la medida que seamos capaces de actuar de una manera libre, no supeditada a intereses extranjeros, actuando en función de los intereses de la mayoría del Pueblo y no supeditando nuestra política a los intereses de quienes pretenden seguir manteniendo las riquezas del planeta en manos de una minoría.

 

Afortunadamente, han quedado atrás los tiempos en los que se miraba a China desde una óptica colonial, como un territorio donde hacer grandes negocios especulativos, el trabajo realizado por la Embajada de China en España ha contribuido a una mejora constante de las relaciones económicas, culturales y sociales entre China y España y sobre todo a que se valore a la comunidad china en todas sus dimensiones, desde la económica a la social y cultural.

 

Afortunadamente, los resultados de ese trabajo diplomático, nos lleva a poder afirmar que hoy las relaciones Chino-Españolas están en buen nivel y sobre todo que están en condiciones de seguir creciendo, siempre que se resuelvan algunas cuestiones que deben ser mejoradas.

 

En este sentido la iniciativa Una Franja y Una Ruta tiene que entenderse como una oportunidad para continuar avanzando en el acercamiento entres los dos países y profundizar en el conocimiento de lo que realmente esta ocurriendo en China, con el desarrollo la política de Reforma y Apertura que esta aplicando con éxito el Presidente Xi Jinpig y el Partido Comunista de China.

 

En lo concreto es importante que nos acerquemos a la iniciativa llamada de “Una Franja y Una Ruta”, en favor de la cooperación cultural, económica y social entre distintas culturas, economías y realidades sociales, de manera que todos los pueblos ganen.

 

Dicho esto, creo necesario señalar, que la primera cuestión que hay que tener muy en cuenta, a la hora de acercarnos a la cooperación con China, es partir del máximo respeto a su integridad territorial y al derecho que tiene la Republica Popular de China para organizar su estructura economía, institucional, su vida política, como entiendan que mejor le interesa a su Pueblo, abandonar cualquier intento de injerencia política, abandonando cualquier vestigio de pensamiento colonial.

 

Dejada esta cuestión clara, vengo a plantear que es el momento de que el Gobierno, los Partidos Políticos y los agentes sociales y económicos del Estado Español, entiendan la necesidad de recoger el guante que desde China se está lanzando, proponiendo avanzar hacia un mundo multipolar, en el que las relaciones internacionales se planteen desde el esquema Ganar-Ganar, de manera que se desarrolle un intercambio cultural, social y comercial justo y equilibrado entre las naciones del Planeta en beneficio de sus respectivos pueblos.

 

En este marco, podemos ver que China y España deben buscar un marco de colaboración activa desde todos los ámbitos, por ello también desde el ámbito chino debe acercarse a conocer la riqueza, diversa y plural de nuestra sociedad en todos sus aspectos, desde el cultural al político, pasando por el económico.

 

Desde el lado español, entiendo que la clave está, en hacer ver a toda la sociedad la oportunidad que tiene nuestro Pais, al plantearse su encaje en el citado proyecto de la Franja y la Ruta, que hoy por hoy supone la mayor iniciativa de desarrollo económico y cultural que se desarrolla en todo el Planeta.

 

Pero para hacer realidad esta cooperación, es imprescindible que el Gobierno de España, entienda que hay que resistir las presiones que desde la Administración Trump y en algunos ámbitos de la propia España, se están realizando para poner todas las trabas posibles y frenar cualquier proyecto que sociedades o empresas chinas quieran desarrollar en España, en el objetivo de mantener aislada a China, entablando una guerra comercial en el que todos perderemos.

 

De esta manera, España debe plantearse si se decide a formar parte del grupo de países europeos con relaciones preferenciales con China, o sigue supeditando su política exterior a lo que le “manden” desde otros centros de decisión, para ello el Gobierno de España que salga de las elecciones del próximo abril debe plantearse una estrategia, que agudice el ingenio y sobre todo que aporte energía positiva para incorporarse a este gran proyecto de alcance mundial.

 

Potenciar los vínculoseconómico-comerciales y enfatizar el diálogo cultural, aprovechando el creciente interés por la cultura española que se esta desarrollando en China, son los dos ejes esenciales para que España se sume de modo activo a esta ruta internacional de intercambio. Participar de esta arteria logística implica sumarse de inicio a una gran transformación cultural y geoestratégica que prefigura la integración de Eurasia.

 

China y España pueden jugar un papel importante en mejorar las reglas internacionales cuando estás sean injustas y desequilibradas, para conseguir el objetivo de que las Naciones Unidas jueguen un papel mas activo en frenar la tensión y el militarismo que parece avanzar en algunos lugares del Planeta y que puede poner en peligro el futuro de la Humanidad.

 

En este sentido, España puede y debe ser uno de los puentes para que la Ruta y la Franja, pase de Europa a la América Latina, aprovechando que perteneciendo a la UE, al mismo tiempo, compartimos lengua, historia y cultura con esta región del Planeta, que ya cuenta con importantes actuaciones chinas, estamos, por tanto, en magníficas condiciones para participar en este proyecto de cooperación comercial, social y cultural

 

Al mismo tiempo estos momentos la iniciativa Una Franja y una Ruta supone el reto de conectar la totalidad del planeta y aquí aparece la necesidad de un desarrollo coordinado de las rutas terrestre y marítima en una acción realmente global, cuestión que no se puede desligar de la necesidad de desmilitarizar el mar, de recuperar el mar como vía de comunicación, de contacto entre culturas y no zona de guerra.

 

De esta manera se abre la necesidad de conjugar las vías terrestres y marítimas de esta iniciativa, de manera que se complementen en función de como optimizar los recursos y dar respuesta a las necesidad de cada Estado que se incluya en el proyecto de una Franja y Una Ruta, hay que reconocer que en los últimos tiempos la vía marítima ha sido despreciada en favor de la terrestre o a aérea, quizás sea el tiempo de volver la vista al mar y redescubrir sus tremendas fortalezas como vía de comunicación y relación entre Pueblos, claro que esta cuestión requeriría dedicar esfuerzos y recursos a la investigación y el desarrollo de los medios de transporte y comunicación marítimos.

 

De esta manera, el desarrollo de esta iniciativa también sea una oportunidad para mejorar un medio de transporte que necesita indudablemente una actualización para que sea competitivo, ágil y útil, la esencia del proyecto del que estamos hablando es precisamente servir de estimulo a la mejora de las relaciones entre Pueblos.

 

Por lo tanto, como se puede apreciar, estamos ante una gran oportunidad que hay que saber aprovechar, porque estamos en un momento histórico para dar un gran salto hacia delante en buscar un marco internacional de cooperación, solidaridad entre todos los Estado del Planeta, porque mucho se habla de China, y casi todo se refiere a su economía, pero muy poco se dice de su papel en el concierto internacional, en este sentido me refiero a la puesta en valor por el Presidente de China Xi Jinping de los llamados Cinco Principios de la Coexistencia Pacifica, que se refieren concretamente, al respeto mutuo de la soberanía e integridad territorial, la no agresión mutua, la no intervención en los asuntos internacionales de otro Pais, la igualdad en una cooperación de beneficio reciproco y la coexistencia pacifica, y una resolución de los conflictos internacionales mediante la negociación y el dialogo.

 

Por ello frente a quienes se empeñan en presentar a China como un competidor peligroso, hay que dar una oportunidad a Xi Jinping cuando proclama con total contundencia que China ama la paz, que busca la cooperación pacifica como mejor camino para la mejora global de las condiciones de vida de todos los Pueblos del Planeta.

 

El reto que tenemos en estos momentos quienes no nos resignamos a la vuelta a la dinámica de Guerra Fría que parece pretender el Presidente Trump y hacer oír nuestras voces y pasar a la ofensiva en defensa de la Paz y la Solidaridad entre los Pueblos, y en este reto los cinco puntos de Coexistencia pacifica son de gran importancia y merecen ser difundidos por todo el planeta

 

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