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El proyecto histórico arqueológico del ateneo Arbonaida, premiado

La entidad cultural de El Cuervo recibe por tercera vez en sus seis años de existencia el reconocimiento de la Federación Ateneos de Andalucía

05/11/2018

A las puertas del sexto aniversario de su fundación, el próximo 30 de noviembre, el Ateneo Cultural Andaluz Arbonaida de El Cuervo de Sevilla ha vuelto a revalidar el alto nivel de sus trabajos con el primer premio Ateneo y Andalucía 2018 que le ha concedido la federación andaluza de estas asociaciones científicas y literarias por el proyecto histórico y arqueológico que desarrolla en torno a este municipio del sur de la comarca sevillana del Bajo Guadalquivir. El ateneo Arbonaida ve así respaldado su razón de ser, que pasa por dignificar «la esencia de un pueblo como El Cuervo, andaluz y campesino, denostada por su desconocimiento», según la declaración recogida en su página web. Este primer premio se suma a los otros dos recibidos en 2015 por la ruta del mosto y flamenco en la tasca, y en 2013 por el ciclo flamenco «La choza de Juaniquín», además de los accésit de 2016 por el certamen de pintura rápida Laguna de los Tollos y de 2014 por la noche en blanco.

«Son pocos años para un ateneo, si lo comparamos con los veinte del de Dos Hermanas o con los más de cien del Ateneo de Sevilla o del de Cádiz», admite a ABC Gonzalo Amarillo, uno de los socios más activos del Ateneo Cultural Andaluz Arbonaida, para inmediatamente añadir que «algo estaremos haciendo bien para haber recibido estos premios», unos reconocimientos que considera «anecdóticos, porque no los buscamos, pero que nos enorgullecen precisamente por ser un ateneo pequeño y joven».

Amarillo señala que «la situación está mejorando, pero, por el momento, tenemos más reconocimiento fuera de El Cuervo y eso que las actividades que organizamos son para todos los públicos». Para el ateneista «falta que la gente se acerque más para conocernos y saber qué hacemos», ya que «tocamos todos los aspectos de la cultura, desde la arqueología hasta la pintura o el flamenco, siempre con una visión crítica que es la misión de todo ateneo».

Todos los ateneístas cuerveños coinciden en subrayar que la asociación «surge porque El Cuervo era un páramo cultural, por eso nos reunimos seis amigos y dimos un paso adelante manteniendo un carácter reivindicativo desde el inicio y sabiendo que el trabajo iba a ser a largo plazo».

Gonzalo Amarillo apunta que «después de seis años de trabajo constante, ya se van acercando», y destaca como prueba de esta circunstancia las actividades que desarrollan en los colegios y el instituto del municipio, poniendo como ejemplo el taller de pintura que cuenta este curso con quince alumnos menores de edad.

El proyecto histórico arqueológico que ha premiado la Federación Ateneos de Andalucía incluye unas jornadas profesionales, de las que se celebraron la tercera edición del 25 al 27 de octubre pasados, y la recopilación de documentos escritos, sonoros y visuales, y relatos e historias en boca de los propios vecinos «para construir una identidad», puntualiza el ateneísta que califica el proyecto como «uno de los más potentes para sacar a la luz muchas historias y yacimientos ocultos y olvidados por la Administración como el de Gibalbín».

El yacimiento al que se refiere Amarillo se encuentra en la sierra del mismo nombre, un espacio divido entre los términos municipales de El Cuervo y Jerez, que se alza imponente sobre las llanuras circundantes, que históricamente ha sido desde atalaya defensiva hasta asentamiento de antiguas civilizaciones y desde el que sus aguas y escorrentías alimentan el enclave medioambiental de la Laguna de los Tollos. «Se intuye algo muy importante» en este yacimiento, argumenta Gonzalo Amarillo lo que sostiene asegurando que «los arqueólogos especializados que lo han visitado se han echado las manos a la cabeza cuando han comprobado el estado en que se encuentra y el masivo expolio que ha sufrido». El ateneísta matiza que el yacimiento de Gibalbín puede estar «por encima de Asta Regia», la antigua ciudad tartesia, fenicia, turdetana, romana y andalusí cuyos restos se encuentran bajo los trigales de la barriada rural jerezana de Mesas de Asta, a pocos kilómetros de El Cuervo.