Ateneos de Andalucia Asociaciones Almodovar del Río Córdoba

SOS: La Torre de Gibalbín también se desploma

08/04/2019

Hace unas semanas se hacía eco en los medios de comunicación la noticia del desplome de la Torre de Melgarejo, a las afueras de Jerez de la Frontera. Si bien el edificio se encuentra alejado del núcleo urbano, su proximidad a las vías de comunicación lo hacen visible y, por lo tanto, objeto de seguimiento patrimonial gracias a los vecinos e interesados.
Sin embargo, otras suertes corren aquellas edificaciones que, aun siendo igualmente Bienes de Interés Cultural, se encuentran escondidas entre sierras y laderas, como le ocurre a la Torre o Castillo de Gibalbín. Pese a poseer la denominación de B.I.C., máxima protección en patrimonio a nivel nacional, su seguimiento se hace complicado y el acceso, al ser propiedad privada, se convierte en casi imposible para los curiosos e investigadores.

Como ya se venía denunciando desde hace años, a través de conferencias, charlas informales y reuniones, la Torre de Gibalbín se encontraba en ruinas, con un acebuche en la cumbre cuyas raíces abrían en dos los últimos restos del lienzo sur. Recientemente hemos tenido noticia de que la grieta se ha abierto lo suficiente como para que parte del lienzo se haya venido abajo. Aunque es complicado estimar el momento exacto, por contactos y referencias todo parece indicar que sucediera en torno a las navidades pasadas.

Son muchos los investigadores que han pasado por aquí y son muchas las personas del vecindario cuyas anécdotas están vinculadas a este emblema local. Aunque la investigación puede esperar, la conservación es urgente. Desde el Proyecto Histórico-Arqueológico en el entorno de El Cuervo de Sevilla, organizado por el Ateneo Arbonaida, nos pusimos desde la primera notificación recibida en contacto con el Museo Arqueológico de Jerez de la Frontera, el cual nos indicó la necesidad de poner los hechos en conocimiento de la Delegación Territorial de Cultura de Cádiz. Tras establecer contacto, describir la situación y mandar las fotos que así lo atestiguaban, nos indicaron su desconocimiento, pero al mismo tiempo su implicación, enviando al equipo técnico necesario para estimar las medidas oportunas y urgentes en materia de conservación.

La cuenta atrás hace tiempo que dio comienzo, y una vez toque a su fin, no podremos volver a hablar ni de Torre ni de Castillo. Cuando la última piedra caiga nos arrepentiremos y recordaremos todo lo que podíamos haber hecho y no hicimos. Por suerte, estamos en ese momento en el que todavía podemos hacer mucho, pero, ¿estamos dispuestos a hacerlo?.

Otro tanto se podría decir de los imponentes restos de la ciudad romana sumergidos entre la vegetación y que todavía no han recibido ningún trabajo de investigación público. ¿Cuánto habrá que esperar para poder acceder a nuestro patrimonio y sacar a la luz el potencial de una sierra dormida durante siglos?
Todo esto se podría haber evitado, y posiblemente muchos han pasado ante los vestigios derruidos sin plantearse si quiera que se les ha de poner solución. Con esta nota de prensa queremos por un lado denunciar el estado en el que se encuentra la Torre de Gibalbín, aunque debiera denominarse las Ruinas de Gibalbín; y por otro lado animar a que, puesto que el patrimonio es de todos y, por lo tanto, su conservación es responsabilidad pública, somos todos también quienes debemos denunciar si los dueños no afrontan sus responsabilidades, bien por falta de voluntad o bien por falta de conocimiento. 
El patrimonio perdido, en riesgo y el inexplorado siguen teniendo tanto valor como el que se encuentra en nuestra plaza más cercana, pero necesita de una voz, la de todos, para que pueda exigir sus derechos.